IV Centenario del Quijote de Avellaneda

El Quijote apócrifo

En 1614 se publica en Tarragona el Segundo tomo del ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha, que contiene su tercera salida, y es la quinta parte de sus aventuras, compuesto por el licenciado Alonso Fernández de Avellaneda, natural de la villa de Tordesillas. Se trata del Quijote apócrifo de Avellaneda.

Al margen de la importancia literaria de la obra en sí (nada desdeñable según la crítica especializada), su principal interés estriba en que, al parecer, esta falsa continuación del Quijote provoca la aparición de la segunda parte del verdadero Quijote de Cervantes, segunda parte que éste ya tenía muy avanzada pero que no acababa de concluir.

El Quijote de Avellaneda y Argamasilla de Alba

El Quijote de Avellaneda posee una importancia capital para Argamasilla de Alba, pues el autor sitúa el lugar de la Mancha de forma inequívoca en Argamasiella de la Mancha, población manchega que hoy día ningún especialista duda de que se trate de Argamasilla de Alba. Esta circustancia constituye uno de los muchos argumentos que avalan a Argamasilla de Alba como el lugar y patria de don Quijote de la Mancha, lugar del cual Miguel de Cervantes no quiso acordarse.

2014, cuarto centenario de la publicación del libro

Este año se cumplió el cuarto centenario del Quijote de Avellaneda. Argamasilla de Alba conmemoró esta efeméride de forma especial, habida cuenta de la relevancia que el apócrifo otorga a nuestra población y la importancia que este hecho tiene para nosotros.