Historia de Argamasilla de Alba

Argamasilla de Alba, según informan sus propios habitantes en respuesta dada a la pregunta dos de las recogidas en las Relaciones Topográficas encargadas por Felipe II, fue fundada en su emplazamiento actual entre los años 1531 y 1535. En dicho texto indican que la villa fue fundada por el prior de la Orden de San Juan D. Diego de Toledo, tras dos intentos previos que fracasaron, uno en La Moraleja (1515) y otro en el cerro Boñigal, cerca de los molinos de Santa María (sin fecha precisa en el período comprendido entre 1515 y 1531).

ARGAMASILLA EN LA PREHISTORIA

Los primeros indicios de la presencia humana en las tierras de Argamasilla hay que situarlos en el Paleolítico. Importantes restos de este período se localizan en la zona del pantano de Peñarroya, siendo especialmente significativos los existentes entre el pantano de Peñarroya y las actuales poblaciones de Argamasilla y Tomelloso.

El siguiente período de mayor relevancia es la Edad del Bronce con una importante presencia de yacimientos a lo largo de todo el valle del Alto Guadiana, de los que 13 se localizan dentro del término de Argamasilla de Alba. De la variada tipología que presentan los poblados de este período, dos son, fundamentalmente, los documentados en las tierras de Argamasilla:

  • Poblados fortificados de planta circular, localizados en llanuera, conocidos popularmente con el nombre de motillas.
  • Poblados fortificados de planta circular, localizados en altura, conocidos popularmente con el nombre de morras.

De todos ellos destaca la motilla del Retamar, que ha sido objeto de varias campañas de excavación por parte de la U.A.M. Se trata de un poblado compuesto por una torre central y dos anillos de muralla, que se disponen de manera seudoconcéntrica en torno a ella. Las viviendas se ubicaban en los espacios existentes entre dichas murallas, estando realizadas con tapial las paredes y con ramajes la techumbre. Los trabajos de excavación han permitido recuperar un importante número de objetos, siendo el más importante por su volumen el conjunto de vasos cerámicos, de los que algunos ejemplares pueden ser contemplados en el Centro de Atención a Visitantes de Peñarroya.

El último período de la prehistoria del que tenemos noticias en la zona sería la cultura ibérica, representada por el poblado de Peñarroya-2. Se trata de un pequeño asentamiento localizado frente al castillo de Peñarroya en el que la Universidad de CLM realizó dos campañas de excavación, poniendo al descubierto dos estructuras rectangulares.

ARGAMASILLA EN LA HISTORIA

Como ya hemos indicado más arriba, la fundación de la actual población se produce en el siglo XVI, si bien la zona fue habitada desde épocas anteriores, siendo importante la presencia de restos de época romana y medieval en su término.

Época Romana

Los asentamientos romanos documentados se concentran, fundamentalmente, en dos ubicaciones: las márgenes del embalse de Peñarroya y en el paraje de Santa María y alrededores. Ambas ponen de manifiesto la importancia de la ocupación de este territorio durante este período de la historia, la cual tuvo un carácter eminentemente rural.

De este momento podemos destacar el enclave de El Sotillo. Localizado en la margen derecha del Alto Guadiana, en él se han documentado restos que van de época ibérica al período visigodo, si bien los más importantes corresponden a una villa romana. Su importancia queda constatada al aparecer citado en la concordia entre las órdenes de Santiago y San Juan, junto con el Lobillo y la Moraleja.

Edad Media

La Edad Media se inicia con la dominación islámica, de la que contamos con escasa información, al igual que sucede para el resto del ámbito provincial. Al igual que se supone para el conjunto del territorio manchego, es bastante probable que se tratara de una zona de paso, con escasa población, con un carácter eminentemente rural. A este patrón parecen corresponder los restos encontrados en el entorno del castillo de Peñarroya durante los trabajos de excavación realizados en el año 2002. Se trata de un campo de silos y una necrópolis, datada por C-14 en el siglo XI de nuestra era, por el momento únicos indicios claros correspondientes a este período existentes en el término.

Tras la batalla de las Navas de Tolosa (1212) este sector de la Meseta Sur quedará bajo dominio cristiano definitivo. El control y repoblación de estos territorios será encargado a las Órdenes Militares, quedando el término de Argamasilla, dentro de los territorios otorgados a la Orden de San Juan. Para este momento el principal enclave será el castillo de Peñarroya, contando con otra fortaleza de menor entidad localizada en el paraje de Santa María.

El castillo de Peñarroya, si bien algunos autores han hablado de su origen musulmán, es una fortaleza de origen cristiano según han puesto de manifiesto estudios recientes. Así lo reflejarían, tanto su planta como sus características arquitectónicas, a lo que habría que unir la información documental (privilegio de Enrique I) con la que contamos, la cual recoge que el castillo se encontraba en construcción en el siglo XIII.

Por lo que respecta al castillo de Santa María, su origen también es cristiano, apareciendo citado en varios documentos de principios del siglo XIII, como son el privilegio de Enrique I y la concordia entre la Orden de San Juan y la Orden de Santiago, entre otros. Se trata de una fortaleza de llanura, localizada junto al Alto Guadiana, en un posible cruce de caminos antiguos. De él en la actualidad sólo podemos observar algunos tramos, que permiten establecer su planta, no sin dificultad.

Siglos XVI y XVII

A partir del siglo XVI la historia de Argamasilla discurre en su localización actual. Ésta recibió la denominación de Argamasilla de Alba, y no de San Juan como por otra parte hubiera sido lo lógico, en honor a su fundador, D. Diego de Toledo, Prior de la Orden y perteneciente a la Casa de Alba. La nueva población quedó bajo la jurisdicción de la bailía de Alcázar. Desde un principio contó con el título de villa y las prerrogativas que ello conllevaba, si bien una progresiva pérdida de éstas frente a Alcázar, llevó a sus pobladores a solicitar le fuera de nuevo otorgado el privilegio de villa, que le fue concedido por Felipe III en 1612.

Ésta es una de las épocas de mayor esplendor de su historia, al cual contribuyó, sin duda, la llegada a la villa de un grupo de familias moriscas, como consecuencia de su expulsión de las Alpujarras en 1569. En este período, la principal riqueza de Argamasilla de Alba es la ganadería, tal y como se deduce del importante número de dehesas existentes en su término, un total de seis, según las Relaciones de Felipe II, y cuya explotación fue motivo de disputa desde los primeros años de la nueva fundación.

Es el momento de mayor actividad constructiva. Es ahora cuado se construye su iglesia de San Juan Bautista, cuyas obras se inician en 1542, habiéndose encargado a Juan de Ornero. En 1587, por fallecimiento del anterior, la obra es encomendada al maestro cantero Juan de Rigos, quien la debía finalizar en seis años, si bien, probablemente por falta de financiación, la obra queda inconclusa, llegando así hasta la actualidad. Se trata de un templo que podemos incluir dentro de la tipología de las iglesias columnarias. Presenta tres naves que se levantan a la misma altura, respondiendo al modelo de las denominadas “iglesias de salón”, vinculadas a la tradición de las iglesias alemanas llamadas Hallenckirner.

También es el momento en el que se construye una ermita dedicada a San Vicente Ferrer en el solar ocupado en la actualidad por la ermita de San Antón; diversos pósitos, de los que sólo se conserva el de Ana de Mondéjar, conocido como pósito de la Tercia, así como el convento de los Mercedarios, destruido tras la desamortización, y del que no quedan restos en la actualidad.

Por último, en este período también hay que situar uno de los edificios emblemáticos de la localidad, en concreto, la Casa de Medrano, de la que ya tenemos noticia a principios del siglo XVII, y que según cuenta la tradición de Argamasilla fue prisión de D. Miguel de Cervantes y lugar donde comenzó a escribir su inmortal obra "Don Quijote de la Mancha".

Siglos XVIII al XX

Tras la expulsión de los moriscos se inicia un momento de decadencia en Argamasilla, siendo uno de los reflejos más evidentes la evolución de la población durante el siglo XVIII. En 1740 Argamasilla tenía unos 800 habitantes, punto de inflexión, sin duda, ya que unos años después, en concreto en 1752, la población habría crecido hasta unos 1.400 habitantes. A partir de aquí, se inicia un proceso de crecimiento, lento y paulatino, acelerado a principios del siglo XX, momento en el que la población se estabiliza en torno a los 7.000 habitantes, llegando así hasta nuestros días.

La economía de Argamasilla durante este momento viene caracterizada durante los siglos XVIII y XIX por la agricultura y la ganadería, siendo la principal actividad industrial la representada por los molinos harineros y los batanes. Para este período tenemos noticia de la existencia de siete molinos harineros de agua y dos batanes.

Las primeras etapas este período, y en concreto el siglo XVIII, vendrán marcadas por las actuaciones de un personaje, el infante D. Gabriel, Prior de la Orden de San Juan, el cual se convertirá en benefactor de la villa, promoviendo varias actuaciones en la misma. La primera será la autorización por parte de dicho personaje de la construcción del denominado Canal de Gran Prior. Se trata de un proyecto de canalización para extender el riego por una parte de los territorios del priorato de San Juan, aprovechando las aguas del Alto Guadiana, y así favorecer el desarrollo de estas tierras. La obra fue diseñada por el arquitecto Juan de Villanueva y nunca llegó a concluirse. Fue vendido en pública subasta el año 1864. Su adjudicación a la Sociedad de Riegos del Valle del Guadiana fue fuente de disputas continuas entre dicha compañía y los vecinos de Argamasilla, y entre la primera y el estado, tanto por el uso como por la titularidad del canal. Éstas se alargaron hasta principios del siglo XX, momento en el que la compañía decidió finalmente ceder su titularidad al estado.

La segunda sería la compra de la Casa de Medrano en 1862 con el objetivo de destinarla a fines culturales. Esta circunstancia es aprovechada el año siguiente por el editor Rivadeneyra que traslada al lugar parte de su imprenta para editar su célebre edición de D. Quijote de La Mancha (1863), comentada y prologada por Hartzenbush.

La tercera y última fue la toma de posesión del Real Sitio de Ruidera, hasta ese momento dentro del territorio de la Orden de Santiago. Esto provocaría que años más tarde el término de Argamasilla se ampliara para incluir a la localidad de Ruidera.

Con la llegada del siglo XX, Argamasilla sufre un importante impulso, en lo demográfico y en lo económico. Este impulso tendrá un motor: la vid. La expansión de este cultivo trae consigo el desarrollo de industrias relacionadas con ésta en lo que podemos considerar como el primer impulso industrializador que sufre la villa. Así tenemos noticia de la existencia de ochenta y cuatro fábricas de vino en la localidad y relacionadas con éstas algunas fábricas de alcohol vínico, de las que la más importante será la situada en las "Bodegas Lucendo".

Este crecimiento industrial se verá frenado a partir de la mitad del siglo, momento en el que la construcción del embalse de Peñarroya y la conversión en regadío de unas 8.500 Has. de tierras harán que la agricultura de regadío se convierta en el nuevo motor de la economía, hasta prácticamente nuestros días.

Oficina de Turismo

Centro Cultural "Casa de Medrano"
C/ Cervantes, 7
Teléfono: 926 523 234
Fax: 926 039 514
Email: turismo@argamasilladealba.es
Horario de visita: Martes a Sábado de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00 (en verano de 17:00 a 20:00). Domingos y festivos de 10:00 a 14:00.