Descubierto de la iglesia de San Juan Bautista

La iglesia de San Juan Bautista, se presenta como inconclusa a los pies y aunque no se sabe las causas, posiblemente la principal fuera la falta de recursos o de subvención por parte de la orden de San Juan.  Este hecho nos ha legado un espacio original a la vez que muy interesante para estudiar y comprender las formas constructivas de este tipo de iglesias.

Ocupa en planta, el tramo de la nave central entre dos potentes torres y el primer tramo de las naves laterales y la central, aproximadamente un tercio de la iglesia original. Podemos observar que la construcción alcanzó hasta el arranque de los arcos y la cubierta; así se aprecian los pilares del primer tramo, incluido sus capiteles, y en las esquinas las lampetas donde se adosan los nervios en el muro. De la misma manera podemos ver los arcos formeros entre la nave central y la lateral de la izquierda realizados en ladrillo.

Las labores de consolidación y restauración llevadas a cabo en el 2003, nos han aclarado de manera significativa el proyecto de alzado de los pies de la iglesia, entre las torres; el espacio de la nave central se presenta compartimentado en dos pisos, cuya función sería un coro elevado sobre una bóveda estrellada de arcos rebajados, muy característicos en esta tipología. El segundo piso se abriría a la nave central en un arco de medio punto rebajado decorado con las mismas pilastras cajeadas de las naves laterales y arco de casetones que encontramos en el presbiterio.

El coro tendría su acceso a través de la torre lateral izquierda, donde aún encontramos el proyecto de puerta. Posiblemente al exterior encontraríamos un vano que iluminaría este espacio. En el piso bajo se formaría un zaguán a modo de entrada que daría paso al espacio rectangular de la nave salón.

Los restos conservados nos presentan una unidad decorativa y constructiva con lo realizado en el interior.

El mismo sistema de soporte, de elementos sustentantes. Sólo podemos ver diferencias en los materiales de construcción, piedra caliza en el muro, sillares de los pilares y finalmente el ladrillo en el inicio de los nervios y arcos formeros. Todo ello nos lleva a la conclusión de esa falta de recursos.

El espacio al estar al aire libre ha sufrido las inclemencias del tiempo y animales, haciéndose cada vez más necesario no sólo la consolidación del mismo, sino también una posible protección o solución para resguardar los elementos conservados.