La jornada de clausura contó con la presencia de la alcaldesa de Argamasilla de Alba, Sonia González Martínez; el presidente de la Diputación Provincial de Ciudad Real, Miguel Ángel Valverde; la infanta Elena de Borbón y Grecia; el subdelegado del Gobierno de España en Ciudad Real, David Broceño Caminero; la vicepresidenta responsable del Área de Deportes de la Diputación, Patricia Saldaña; la alcaldesa de El Pedernoso, Ana María Cantarero; así como alcaldes y alcaldesas de otros municipios. También participaron la concejala de Turismo, Cultura, Educación y Protocolo, María José Díaz Carretón; las concejalas Clara Hilario y Verónica López; el concejal Eugenio García; representantes de los grupos municipales, como Francisco José Romero y Rosario Lara; la presidenta de la Asociación de Cervantistas, Ruth Fine; la directora de la Fundación CADISLA, Cristina Marín Blanco; Pilar Mateos, presidenta de AMFAR Argamasilla de Alba; Lola Merino, presidenta nacional de AMFAR; la juez de paz, María Luisa Rubio; y Pilar Serrano Sánchez, entre otros participantes.
Durante su intervención, la alcaldesa de El Pedernoso, Ana María Cantarero, destacó el valor de esta tradición y el papel de Argamasilla de Alba en la difusión del legado cervantino:
“Estoy encantada de compartir con todos vosotros esta jornada y quiero agradecer a Sonia y a todo el equipo del Ayuntamiento la maravillosa organización, porque la verdad es algo estupendo y que pone a Argamasilla y su tradición cervantina en el lugar que merece”. Asimismo, animó a continuar impulsando esta iniciativa, subrayando su importancia como referente cultural.
Por su parte, el subdelegado del Gobierno en Ciudad Real, David Broceño Caminero, puso en valor la dimensión de esta actividad, señalando que “lo que se hace hoy aquí en Argamasilla es sacar El Quijote de la estantería y darle vida”. En este sentido, destacó la participación de cerca de 400 personas como ejemplo de implicación colectiva y afirmó que “esta es la inversión más importante que se puede hacer: la inversión en cultura, en las personas y en mantener el legado de Cervantes para proyectarlo hacia el futuro”.
La Lectura Colectiva de El Quijote volvió así a reunir a distintas generaciones y colectivos en torno a la obra universal de Cervantes, reforzando el vínculo de Argamasilla de Alba con su legado literario y consolidando una tradición que convierte cada año la palabra compartida en símbolo de identidad, participación y orgullo colectivo.








