La Casa de Medrano de Argamasilla de Alba acogió el encuentro literario Quijote Negro e Histórico, una cita que reunió a escritores y amantes de la literatura en un escenario especialmente significativo por su vinculación con Miguel de Cervantes y Don Quijote de la Mancha.
Al encuentro asistieron la alcaldesa de Argamasilla de Alba, Sonia González, y la alcaldesa de El Pedernoso, Ana Cantarero, junto a representantes municipales de ambas localidades, reforzando los vínculos surgidos en torno a la cultura y la literatura a través del festival Quijote Negro e Histórico.
La concejala de Cultura, María José Díaz, fue la encargada de dar la bienvenida a los participantes, destacando precisamente el valor de celebrar el encuentro en la Casa de Medrano, un espacio que definió como inseparable de la tradición cervantina y de la historia que vincula a Argamasilla de Alba con el comienzo de la aventura literaria del Quijote. Díaz agradeció además a los participantes su presencia «en el lugar de la Mancha» y puso en valor la colaboración entre municipios para acercar la literatura a nuevos públicos.
El encuentro estuvo moderado por el escritor Manuel Avilés, impulsor del festival Quijote Negro e Histórico de El Pedernoso. Avilés recordó que la idea de trasladar una de las actividades del festival hasta Argamasilla de Alba nació después de asistir en la localidad a una lectura colectiva del Quijote y conocer la Cueva de Medrano. Durante su intervención se refirió al Quijote Negro e Histórico como un festival «vecino» de Argamasilla y agradeció la colaboración de ambas localidades para hacer posible el encuentro.
La jornada contó con las escritoras Begoña Valero, Sandra Aza y Lide Aguirre, que acercaron al público sus obras, sus procesos de documentación y diferentes formas de aproximarse a la novela histórica y negra.
Begoña Valero profundizó especialmente en la figura de Miguel de Cervantes a través de Un testigo llamado Cervantes, una obra construida a partir de una intensa investigación histórica. La autora explicó cómo el hallazgo en el Archivo del Reino de Valencia de la firma más antigua conocida de Cervantes en un documento original le permitió reconstruir una historia relacionada con su regreso a España tras cinco años de cautiverio en Argel. Valero destacó además que la novela se apoya en testimonios y documentación histórica y anunció durante el encuentro que la obra alcanzará su décima edición.
La vinculación cervantina de Argamasilla volvió a cobrar protagonismo durante la intervención de Sandra Aza, quien mostró su impresión tras conocer la Cueva de Medrano y felicitó al municipio por la conservación de este patrimonio. La escritora explicó que, después de visitar diferentes espacios históricos durante el proceso de documentación de sus novelas, su entrada en la cueva había supuesto para ella «un impacto de historia impresionante», relacionando además el lugar con la tradición que vincula a Cervantes y Argamasilla de Alba.
Por su parte, Lide Aguirre acercó al público una vertiente diferente de la novela negra, centrada en la mentira, las estafas y las relaciones humanas en el entorno digital. La escritora explicó cómo su interés por los comportamientos compulsivos y por descubrir hasta dónde puede llegar una persona a través del engaño estuvo en el origen de su obra. Para construirla recurrió también a testimonios reales y a su experiencia e interés por la investigación, dando forma a una historia de misterio y tensión protagonizada por personajes que esconden distintas fisuras bajo una apariencia de normalidad.
Otro de los participantes fue Manuel Desantes, catedrático y experto en inteligencia artificial, que centró buena parte de su intervención en la importancia del conocimiento, la lectura, el pensamiento crítico y la cultura ante los cambios tecnológicos. Desantes defendió la lectura como una de las principales herramientas para generar conocimiento y desarrollar el juicio crítico y la libertad individual, recurriendo también a Cervantes y al Quijote durante su exposición.
Precisamente fue Manuel Desantes quien puso el broche cervantino al encuentro. En su intervención final abordó la histórica cuestión sobre cuál sería aquel «lugar de la Mancha» al que se refiere Cervantes al comienzo de su obra y defendió con contundencia el relato que vincula ese lugar con Argamasilla de Alba.
«Ningún otro pueblo ni ciudad española puede competir con ese relato».
Desantes animó a reivindicarlo no solo desde Argamasilla, sino desde toda Castilla-La Mancha, antes de concluir señalando que ese pueblo es Argamasilla de Alba.
El encuentro permitió así establecer un puente entre el Quijote Negro e Histórico de El Pedernoso y la tradición cervantina de Argamasilla de Alba, uniendo novela negra, historia, patrimonio y literatura en la Casa de Medrano, espacio fundamental del imaginario cervantino de la localidad.

















