27 de octubre de 2020 en Biblioteca

La Biblioteca Pública Municipal “Cervantes” recuerda a Miguel Delibes con motivo del centenario de su nacimiento

Ramón García: “La coherencia entre la obra y la trayectoria vital de Delibes nos revelará, además, el porqué del incuestionable valor y perennidad de su narrativa”.

En octubre de 2020 se cumplen 100 años del nacimiento de Miguel Delibes Setién (Valladolid, 17 de octubre de 1920 - Valladolid, 12 de marzo de 2010), con tal motivo, la Biblioteca Pública Municipal “Cervantes” de Argamasilla de Alba ha querido recordar al novelista español, Doctor en Derecho y catedrático de Historia del Comercio; periodista y, durante muchos años vinculado, como colaborador y director, al diario El Norte de Castilla.

“Miguel Delibes Setién, novelista castellano que cubre con su literatura la segunda mitad del siglo XX, es un escritor en el que vida y obra discurren estrechamente vinculadas e indisociables. Conocer, pues, si bien sea en sus aconteceres más sobresalientes, su biografía, resulta imprescindible para comprender su literatura y las constantes que la configuran. La coherencia entre la obra y la trayectoria vital de Delibes nos revelará, además, el porqué del incuestionable valor y perennidad de su narrativa dentro del panorama de las letras españolas contemporáneas”, afirma el escritor y periodista español, biógrafo oficial de Miguel Delibes, Ramón García Domínguez. 

Breve apunte biográfico

Fue el tercero de los ocho hijos del matrimonio entre María Setién y Adolfo Delibes.

Cursó sus estudios en el Colegio de Lourdes, donde terminó el bachillerato en 1936. Al concluir la contienda, regresó a su ciudad natal e ingresó en la Escuela de Comercio. Tras finalizar esta carrera, inició la de Derecho y se matriculó en la Escuela de Artes y Oficios de Valladolid, lo que le sirvió para mejorar sus dotes artísticas y ser contratado en 1941 como caricaturista en El Norte de Castilla, donde escribía las críticas cinematográficas mientras continuaba realizando caricaturas. 

El 23 de abril de 1946 contrajo matrimonio con Ángeles de Castro, quien posteriormente se convirtió en una de sus mayores inspiraciones literarias. El matrimonio tuvo siete hijos.

Fue después de casarse cuando comenzó la carrera literaria de Miguel Delibes. En 1947 comenzó a escribir su primera obra, La sombra del ciprés es alargada, por la que recibió el Premio Nadal ese mismo año.

En 1949 publica un nuevo libro, Aún es de día, que sufrió la acción de la censura.

En 1950 se inició una nueva etapa en la carrera literaria del escritor: tras sufrir un brote de tuberculosis, publicó El camino, su tercera novela, en la que narra el proceso que sufre un niño en el descubrimiento de la vida y de la experiencia ante la amenaza de dejar el campo y marchar a la ciudad, obra que constituye su consagración definitiva en la narrativa española de posguerra.

Nombrado subdirector del diario El Norte de Castilla en 1952, sus enfrentamientos con la censura se volvieron cada vez más directos y frecuentes. El escritor abrió una etapa en la que publicaba prácticamente cada año una nueva obra: Mi idolatrado hijo Sisí (1953), La partida (1954), Diario de un cazador (1955) –Premio Nacional de Narrativa–, Un novelista descubre América (1956), Siestas con viento sur (1957), Diario de un emigrante (1958) y La hoja roja (1959), de contenido existencialista, donde un funcionario de limpieza aficionado a la fotografía rememora su vida al borde de la jubilación. 

En 1958 fue nombrado director de El Norte de Castilla.

En 1962, Delibes publicó Las ratas, uno de sus grandes libros, una sucesión de anécdotas autobiográficas en las que se evoca el ambiente rural de un pueblo castellano desaparecido, con el que ganó el Premios de la Crítica.

En 1966 publicó Cinco horas con Mario, considerada su obra maestra, donde una mujer vela el cadáver de su marido durante toda una noche mientras realiza un monólogo lleno de recuerdos hacia su esposo.

En 1973 fue elegido miembro de la Real Academia Española, ocupando la silla ”e”.

El 22 de noviembre de 1974 falleció su esposa, Ángeles de Castro, a los 50 años de edad, algo que marcó profundamente al escritor para el resto de su vida.

En 1981 publicó Los santos inocentes, radiografía social donde noveliza la degradación de una familia rural explotada por los caciques de la Extremadura rural. Al año siguiente recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. También fue nombrado hijo predilecto de Valladolid.

En 1991 fue galardonado con el Premio Nacional de las Letras Españolas, otorgado por el Ministerio de Cultura. Ese año publicó uno de sus últimos títulos: Señora de rojo sobre fondo gris, una clara evocación de la figura de su esposa.

Su última gran obra, El hereje, homenaje a Valladolid, se publicó en 1998 y obtuvo el Premio Nacional de Narrativa. Él mismo declaró al recibir el galardón, ya con 79 años, que había colgado los trastos de escribir.

La muerte de Miguel Delibes ocurrió finalmente en su domicilio vallisoletano el 12 de marzo, a los 89 años de edad, como consecuencia del cáncer de colon que se le diagnosticó en 1998. Su capilla ardiente se instaló en el salón de recepciones de la Casa Consistorial. Su funeral se ofició en la catedral de Valladolid. A él acudieron más de 18000 personas.

El 16 de noviembre de 2010 se estrenó en el Teatro Zorrilla una obra que, bajo el título "Maestro: Oda a Miguel Delibes", constituyó una biografía musical del escritor.

Algunas de sus citas y reflexiones más conocidas

La sombra del ciprés es alargada (1948):

“Me percaté entonces de que la alegría es un estado del alma y no una cualidad de las cosas; las cosas en sí mismas no son ni alegres ni tristes, sino que se limitan a reflejar el tono con que nosotros las envolvemos.” - "Hay cosas que se soportan mejor en la penumbra que perfiladas en toda su ingrata sinceridad”.

El camino (1950):

“Cuando a las gentes les faltan músculos en los brazos, les sobran en la lengua”.

“Los grandes cambios rara vez resultan oportunos y consecuentes con nuestro particular estado de ánimo”.

Cinco horas con Mario (1966):

“La caridad solamente debe llenar las grietas de la justicia, pero no los abismos de la injusticia”.

“¿Para qué va a estudiar una mujer, Mario, si puede saberse? ¿Qué saca en limpio con ello, dime? Hacerse un marimacho, ni más ni menos, que una chica universitaria es una chica sin femineidad”.

Los santos inocentes (1981):

“Las ideas de esta gente, se obstinan en que se les trate como a personas y eso no puede ser, vosotros lo estáis viendo, pero la culpa no la tienen ellos, la culpa la tiene ese dichoso Concilio, que les malmete”.

“Pero el que más y el que menos todos tenemos que acatar una jerarquía, unos debajo y otros arriba, es ley de vida, ¿no?”.

El hereje (1998):

“No existe paz, por injusta que sea, que no resulte preferible a la más justa de las guerras”.

“Que la vida iba en serio, uno lo empieza a comprender más tarde…”.

Discurso al recibir el Premio Cervantes (abril, 1994):

“Si la vida siempre es breve, tratándose de un narrador, es decir de un creador de otras vidas, se abrevia todavía más, ya que éste antes que su personal aventura, se enajena para vivir las de sus personajes”.

“Pasé la vida disfrazándome de otros, imaginando, ingenuamente, que este juego de máscaras ampliaba mi existencia, facilitaba nuevos horizontes, hacía aquélla más rica y variada”.

“La vida, en realidad, no se ampliaba con los disfraces, antes al contrario, dejaba de vivirse, se convertía en una entelequia cuya única realidad era el cambio sucesivo de personajes. Pero este derroche de la propia vida en función de otros no tenía una compensación en tiempo”.