10 de marzo de 2018 en Policía Local

El dilema de la seguridad infantil

-Reportaje publicado en la web de la DGT el 5 de febrero de 2018- (PINCHE AQUÍ PARA IR AL REPORTAJE EN LA REVISTA DE LA DGT)

En 2017 fallecieron 16 niños menores de 12  años, de los que 5 no utilizaban ningún sistema de retención infantil (15 muertos, 3 de ellos sin SRI en 2016), en accidentes de tráfico en vías interurbanas, según datos provisionales de la Dirección General de Tráfico (DGT). Un informe de la Fundación Mapfre indica que una de cada tres sillitas no se utiliza de forma adecuada o está mal instalada. Este dato coincide con los de la última campaña de sensibilización y control del uso de los sistemas de retención infantil (SRI) de la DGT: 198 menores no llevaban cinturón de seguridad ni sillita y 41 viajaban en los asientos delanteros. “En la mayoría de los casos es por desconocimiento de la normativa y de las consecuencias fatales que podría tener en caso de accidente”, afirma José Luis Viedma, coordinador provincial de Educación Vial de la DGT en Granada. Y es que aún siguen viéndose comportamientos que ponen en grave peligro a los más pequeños, incluso en aquellos que sí utilizan una sillita pero lo hacen incorrectamente: niños que no llevan abrochado el arnés, van en alzador sin protección lateral, colocados en sentido de la marcha demasiado pronto, cuya cabeza sobresale del respaldo del SRI...

Con el objetivo de aportar a los padres una información veraz y actualizada sobre sistemas de retención infantil, Viedma lleva un par de años realizando talleres en tiendas de bebés y niños. Asisten sobre todo padres primerizos y normalmente también algún vendedor de la tienda. Es el caso de Alejandro, comercial en la tienda Babys de Granada que asegura que “los talleres de José Luis hacen mucho efecto, con las diapositivas aprendemos todos y la gente sale muy contenta”. Además de estos talleres, Alejandro y los demás comerciales de sillitas reciben formación directa de los fabricantes, ya que es fundamental que estén formados e informados y que, además, sepan transmitírselo a los clientes. “Deben ser los profesionales de las tiendas los que asesoren a los compradores sobre los sistemas de retención infantil”, coincide Antonio Lucas, director de Seguridad Vial del RACE.

 

Errores garrafales

A veces los padres deciden no cumplir la normativa o dejar la seguridad vial de sus hijos en un segundo plano. Otras, desconocen la legislación vigente y las recomendaciones de seguridad. Es en estos casos donde los vendedores juegan un papel crucial. El problema llega cuando éstos tampoco conocen la normativa ni los riesgos que implican ciertas acciones, como cambiar demasiado pronto al niño a un SRI de un grupo superior.

“A partir del año ya no pueden viajar a contramarcha y mejor cambiar ya de grupo con 8 kg, no pasa nada porque no llegue a los 9 kg que pide de mínimo”. Esto nos lo dijo una empleada de una gran superficie al mostrar nuestro interés en comprar una sillita para un bebé. Además, ni en ésta ni en las otras tiendas que visitamos nos preguntaron sobre el modelo de coche ni nos enseñaron a instalarla, y menos aún nos aportaron recomendaciones sobre seguridad. No fue un caso aislado. Hemos hablado con varias familias con hijos y sólo en un caso les instalaron la sillita en su coche y les mostraron cómo hacerlo (ver recuadro).

 

Las mayores lagunas

Fabricantes y formadores nos resumen las principales dudas que padres y comerciales les plantean.

1 ¿Cuándo tengo que cambiar a mi hijo al siguiente grupo? En el momento en que la cabeza del niño sobresalga del respaldo del SRI o supere el peso indicado por el fabricante. 

2 ¿Hasta cuándo debe viajar en sentido contrario a la marcha?

La DGT recomienda que el menor viaje en sentido contrario a la marcha el mayor tiempo posible y, como mínimo, hasta los 15 meses, siguiendo siempre las instrucciones del fabricante de la sillita. 

3 ¿Es mejor un SRI con sistema Isofix o es igual que uno anclado con el cinturón de seguridad?

Son igual de seguros, siempre que la instalación sea correcta. El Isofix reduce la posibilidad de errores en la instalación.

4 Si el asiento más seguro para instalar la sillita es el central trasero, ¿por qué no tiene Isofix?

Depende del diseño de los asientos traseros y de cada fabricante de automóviles. Hay modelos que ya poseen anclajes Isofix en este asiento, pero la gran mayoría tampoco tiene cinturones con tres puntos de anclaje en dicho asiento.

5 ¿Qué excepciones hay para, por ejemplo, poder llevar niños en el asiento delantero?

• Que el vehículo no disponga de asientos traseros.

• Que estos ya estén ocupados por menores con sus correspondientes SRI.

• Que no sea posible la instalación en los asientos traseros de todos los sistemas de retención infantil necesarios.

6 ¿Hasta cuándo van a convivir las dos normativas existentes?

Hasta ahora, las sillitas se clasificaban en grupos según el peso del niño (0, 0+, 1, 2 y 3), normativa R44. En 2013 entró en vigor la normativa I-size, clasificación que se basa en la altura del niño. Ambas normas han convivido, pero desde este año ya no pueden fabricarse sillas que no cumplan la norma I-size, aunque sí se pueden seguir utilizando las sillitas con homologación R44. 

7¿Es de verdad recomendable que vayan en sentido contrario a la marcha?

Sí, se reduce cinco veces la probabilidad de sufrir lesiones graves en un accidente. En caso de impacto, se redistribuye mejor la carga y se reducen los movimientos de la cabeza en relación al frágil cuello del niño.

8 ¿Puedo llevar la sillita en el coche aunque no lleve al niño?

Sí, pero debe ir siempre sujeta con el cinturón del vehículo abrochado, o con el anclaje Isofix, para evitar que salga despedida y se convierta en un ‘proyectil’ para los ocupantes del coche. 

9 ¿Se puede utilizar una sillita que haya sufrido un impacto?

Lo aconsejable es sustituirla, reduciendo el riesgo de llevar una silla que no esté en perfecto estado (daños en las guías del cinturón, en los arneses, micro-roturas…).

10 ¿Los SRI caducan?

Con el paso del tiempo, las sillitas pierden eficacia debido a su uso, a la temperatura interior del coche o a la pérdida de las propiedades de los materiales. Algunos fabricantes establecen un período máximo recomendable de utilización de sus dispositivos.